Hoy, 1 de Enero de 2009, el niño bueno hizo aguas -como el Magallanes- y entró en crisis -como la economía-:
¿Será por el cambio de año? Pero es que no puede ser, es decir, que un ocho se vuelva nueve no puede ser tan influyente como para cambiar mi vida. ¿Pero por qué siento esto? ¿Por qué no estoy satisfecho con mi vida si hasta hace horas lo estaba? ¿Qué está pasando acá, por Dios? Piensa, piensa: estudias en una universidad privada, tienes buenas notas, te gusta tu carrera, te llevas bien con tus padres, con tu hermana, con tus abuelas, tienes sobre la cama un libro buenísimo, tienes computadora, tienes TV, el Caracas clasificó de primero, los Yankees compraron a Sabathia, el Real Madrid, bueno, no está tan bien pero ahora es que queda liga, todos tus conocidos están bien, a tu municipio ya no lo gobierna el incompetente alcalde chavista de antes, estuviste de vacaciones en la playa, comiste bastante en Diciembre, te regalaron lo que pediste, el NO va ganando en las encuestas…¿Nada ha cambiado? No, nada ha cambiado, ¿por qué entonces esta insatisfacción?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?
Hoy, de sopetón, el niño bueno descubrió que todo lo que no hizo le estaba pasando factura:
Sí, sí, todo eso está muy bien, pero tu vida es una mierda. Tienes 20 años, eres virgen, no ha tenido novia, ni siquiera te has dado los besos con alguien, no has ido nunca a rumbear, no te invitan a fiestas, nunca te has emborrachado, es que ni siquiera has tomado de verdad, te mueres de pena por cualquier cosa, no sabes bailar, no llegas a los 150 amigos en Facebook, nunca te jubilaste de clase, es que ni has dejado de entrar a una en la universidad, no fuiste a la caravana de V año, tampoco al viaje de graduación, entre tu promoción y tú el odio es mutuo, tus pocos panas están tan jodidos como tú, en tu cumpleaños no había ni una sola jeva, no has participado en ninguna caimanera, la mayoría de los juegos los juegas con los amigos virtuales creados por Nintendo, generalmente te callas lo que piensas para que hablen los demás, nunca te has caido a coñazos con nadie, pesas menos de 60 Kg, eres blanco como la leche, bajito...Sí, mi vida es una mierda, ¿pero por qué me doy cuenta de eso ahorita?, ¿por qué me comienza a importar todo eso si antes no le paraba?
Hoy, al despertar, el niño bueno dudó:
Ya va, ¿pero no será que me estoy volviendo frívolo? ¿Es que te estás oyendo? ¿Para qué quieres tomar, rumbear; para qué querías ir a esa caravana de mierda con esos hijos de puta de tu promoción? ¿Estás seguro que eres tú? ¿Cuándo te ha importado ser flaco o blanco? ¿Qué te está pasando, carajo? Es que no me conozco. Yo, el más racional de todos, el que llevó la adolescencia más tranquila de todas, el que nunca armó un peo por nada, el que nunca fue inconforme, ¿yo en esto?, ¿pensando esas cosas?
Hoy, arropado hasta la cintura y con el frío de Enero haciendo estragos, el niño bueno reflexionó:
Pero ya va, ¿será que en verdad soy como ellos?, ¿pero cómo? Si entre ellos y yo no había nada en común, si yo siempre traté de alejarme lo más posible, de ser diferente, ¿será posible que…? No, no puede ser. ¿O sí? ¿Yo envidiándolos? No vale, si yo los aborrecía, ¿o eran celos? ¿Será que yo en verdad quería ser como ellos? ¿Será que por llevarles la contraria y por querer ser lo opuesto a ellos me jodí todos estos años? ¿Será que mi felicidad es inventada? ¿Será que ya caducó la ficción?
Hoy, en las primeras horas del 2009, el niño bueno se convenció de algo:
Ok, está bien, lo acepto: mi vida es una mierda. El traje de niño bueno me está quedando pequeño y me está asfixiando. Crecí, tarde pero crecí.
¿Será por el cambio de año? Pero es que no puede ser, es decir, que un ocho se vuelva nueve no puede ser tan influyente como para cambiar mi vida. ¿Pero por qué siento esto? ¿Por qué no estoy satisfecho con mi vida si hasta hace horas lo estaba? ¿Qué está pasando acá, por Dios? Piensa, piensa: estudias en una universidad privada, tienes buenas notas, te gusta tu carrera, te llevas bien con tus padres, con tu hermana, con tus abuelas, tienes sobre la cama un libro buenísimo, tienes computadora, tienes TV, el Caracas clasificó de primero, los Yankees compraron a Sabathia, el Real Madrid, bueno, no está tan bien pero ahora es que queda liga, todos tus conocidos están bien, a tu municipio ya no lo gobierna el incompetente alcalde chavista de antes, estuviste de vacaciones en la playa, comiste bastante en Diciembre, te regalaron lo que pediste, el NO va ganando en las encuestas…¿Nada ha cambiado? No, nada ha cambiado, ¿por qué entonces esta insatisfacción?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?
Hoy, de sopetón, el niño bueno descubrió que todo lo que no hizo le estaba pasando factura:
Sí, sí, todo eso está muy bien, pero tu vida es una mierda. Tienes 20 años, eres virgen, no ha tenido novia, ni siquiera te has dado los besos con alguien, no has ido nunca a rumbear, no te invitan a fiestas, nunca te has emborrachado, es que ni siquiera has tomado de verdad, te mueres de pena por cualquier cosa, no sabes bailar, no llegas a los 150 amigos en Facebook, nunca te jubilaste de clase, es que ni has dejado de entrar a una en la universidad, no fuiste a la caravana de V año, tampoco al viaje de graduación, entre tu promoción y tú el odio es mutuo, tus pocos panas están tan jodidos como tú, en tu cumpleaños no había ni una sola jeva, no has participado en ninguna caimanera, la mayoría de los juegos los juegas con los amigos virtuales creados por Nintendo, generalmente te callas lo que piensas para que hablen los demás, nunca te has caido a coñazos con nadie, pesas menos de 60 Kg, eres blanco como la leche, bajito...Sí, mi vida es una mierda, ¿pero por qué me doy cuenta de eso ahorita?, ¿por qué me comienza a importar todo eso si antes no le paraba?
Hoy, al despertar, el niño bueno dudó:
Ya va, ¿pero no será que me estoy volviendo frívolo? ¿Es que te estás oyendo? ¿Para qué quieres tomar, rumbear; para qué querías ir a esa caravana de mierda con esos hijos de puta de tu promoción? ¿Estás seguro que eres tú? ¿Cuándo te ha importado ser flaco o blanco? ¿Qué te está pasando, carajo? Es que no me conozco. Yo, el más racional de todos, el que llevó la adolescencia más tranquila de todas, el que nunca armó un peo por nada, el que nunca fue inconforme, ¿yo en esto?, ¿pensando esas cosas?
Hoy, arropado hasta la cintura y con el frío de Enero haciendo estragos, el niño bueno reflexionó:
Pero ya va, ¿será que en verdad soy como ellos?, ¿pero cómo? Si entre ellos y yo no había nada en común, si yo siempre traté de alejarme lo más posible, de ser diferente, ¿será posible que…? No, no puede ser. ¿O sí? ¿Yo envidiándolos? No vale, si yo los aborrecía, ¿o eran celos? ¿Será que yo en verdad quería ser como ellos? ¿Será que por llevarles la contraria y por querer ser lo opuesto a ellos me jodí todos estos años? ¿Será que mi felicidad es inventada? ¿Será que ya caducó la ficción?
Hoy, en las primeras horas del 2009, el niño bueno se convenció de algo:
Ok, está bien, lo acepto: mi vida es una mierda. El traje de niño bueno me está quedando pequeño y me está asfixiando. Crecí, tarde pero crecí.
Hoy, un poco desconcertado, el niño bueno, que ya no quería ser tan bueno, se hizo una pregunta:
¿Será que en un año puedo hacer todo lo que no hice en los demás?
Hoy, con algo de miedo, el niño bueno se convenció que quería ser un niño malo, y asumió el reto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario